Mientras sus manos acariciaban su piel, sus ojos se entrelazaban como las tres porciones que separan el pelo de una trenza.
– Soy tan feliz a tu lado – logró articular él, con el gesto cargado de emociones pero sin ninguna facción en el rostro.
Mientras sus manos acariciaban su piel, sus ojos se entrelazaban como las tres porciones que separan el pelo de una trenza.
– Soy tan feliz a tu lado – logró articular él, con el gesto cargado de emociones pero sin ninguna facción en el rostro.
He descubierto nuestro parecido en un acontecimiento de la naturaleza, un acontecimiento que tuvo lugar repetidas veces cerca de nosotros la primera vez que nos vimos.
Me refiero al romper de las olas en la arena.
Ella, en un ataque de sinceridad repentino, se había ganado la batalla y le había mostrado todos sus sentimientos encerrados entre líneas, le había propuesto mantener algo más que una amistad esporádica con sexo casual de por medio.
Él se negó.
Los días ya no solo pasan, sino que también pesan.
No he conseguido hacerle frente a mis miedos sin ti.
Aquí me hallo, sentada a tu vera, ya sea a tu lado o a los pies de tu cama pero contigo. Ese sentimiento de congoja me acompaña aunque la paz llena la habitación, una paz un tanto extraña pero reconfortante a la vez, algo que hace prever que el desenlace no será tan doloroso pues tienes a mucha gente que te quiere y te lo dice cada día.
Ruido de coches, bullicio de gente hablando a lo lejos, ladridos de perros… y, mientras tanto, vistas al paisaje más desolador.
Este es un post para leer, escuchar y sentir. Observa la foto, lee y escucha aquí.
Cuando llega la hora y no sabes qué hacer
cuando tus talones están hastiados de tanto batallar
– No seas tonta, estás loca por él y lo único que haces es desaprovechar el tiempo… – le volvió a repetir, cansada incluso por escucharse tantas veces decir lo mismo.
– Si lo sé, pero pasa de mi… No me quiere porque no me lo demuestra – mencionó en un tono de resignación oculto al borde de las lágrimas.
Sólo se vive una vez, pero una vez es más que suficiente si se hace bien. – Woody Allen
¿Cuántas veces no nos hemos equivocado al tomar alguna decisión o al tratar a alguna persona?
¿Cuántas veces no hemos deseado volver atrás para enmendar nuestros errores?
¿Cuántas veces?
Así como amé… (canción).
Así como amé de ti cosas que no tenía porqué amar: tu desesperación por hacerme tuya, la posición de tus manos sobre mis muslos, tu impaciencia para que me apartara de tu lado y tu cara de póker cuando me ponía cariñosa, seguido de un largo etcétera.
Así como lloré por todos y cada uno de tus desplantes.
Así como acaricié mi piel después de que me utilizaras y no me hubiera dado ni cuenta.
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Estas letras pueden parecer una perturbación, pero son escritos, cuentos, o narraciones largas que salen de los cabellos al abril el baúl de los recuerdos. "El baule" del abuelo.
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