Un nuevo comienzo

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Hoy es cero.

Ya no importa lo que intentamos construir entre los dos, los deseos, sentimientos o recuerdos, pues todo eso ya es pasado (por suerte o por desgracia) y por eso hoy quiero secarme las lágrimas y mirar hacia delante. Sin miedo. Sin ti.

Es mentira que “mientras tú me quieras, yo respiro”. Porque un día me quisiste y pude comprender que eso ha valido más que cualquier otra cosa, aunque ya te prodigues por ahí alardeando que no me quieres, que me odias y que me olvidarás. Solo puedo desearte lo mejor, con creces, porque lo mereces.

Por eso hoy es cero. Porque no te guardo rencor, ni dolor, ni pensamientos negativos con respecto a ti. Estoy saliendo, estoy sonriendo y viviendo también a ratos, ¿por qué no? Estoy aprendiendo a vivir sin ti y, también, estoy aprendiendo a vivir. Espero que lo sepas, espero que tú también aprendas de ello y llegues pronto al punto donde estoy yo ahora. Pronto estarás mejor sin mi.

Después de este tiempo, que no sé si ha sido mucho o poco (pues eso depende respecto a lo que nos refiramos), he de afirmar que no, no es fácil seguir sin ti, sin esos sueños y deseos compartidos pero, me he dado cuenta que yo era más que tu pareja y ahora simplemente soy yo y creo que con eso me basta. De hecho siempre debería bastar, porque cada uno es un cúmulo de singularidades propias suyas que lo hacen ser, sin más.

Hoy empieza todo,
para bien
o para mal.
Allá vamos.