Mi capitán

Sofía

Aquí me hallo, sentada a tu vera, ya sea a tu lado o a los pies de tu cama pero contigo. Ese sentimiento de congoja me acompaña aunque la paz llena la habitación, una paz un tanto extraña pero reconfortante a la vez, algo que hace prever que el desenlace no será tan doloroso pues tienes a mucha gente que te quiere y te lo dice cada día.

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Ciento ochenta grados – Parte X

¿Y así es como me lo pagas, durmiendo con este tío que no me llega ni a la suela del zapato? Lucía, por favor… no seas ilusa. Solo te quiere para follarte. Pero yo no, yo te quería – le dijo sosteniéndole su cara con la palma de las manos.
Pero… – titubeó ella.
No, Lucía. Yo te quería y te quiero. Vuelve conmigo – la interrumpió Leo.

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Ciento ochenta grados

180º

Con la cabeza pesada como un plomo y sin sentir ninguna parte de su cuerpo, despertó entre una oscuridad infinita. Abrió los ojos, despacio y con miedo por no recordar dónde se encontraba ni qué era lo que había sucedido. Para su sorpresa se encontraba tendida en una especie de camastro y un hombre se hallaba sentado frente a ella, estaba mirándola. Tras sentirse observada notó vergüenza y se apresuró en incorporarse pero, al hacerlo, notó que se humedecía su pecho con lágrimas que empezaron a rodarle por las mejillas.

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No dejes de soñar

Bienvenido una semana más. En el día de hoy te ofrezco un empacho de emoción, vamos allá. El plan es escuchar la canción mientras lees el post. ¡Espero que te guste! Haz click aquí 

Y allí te encuentras, junto a tu familia observando cómo se cubre con una pasta lo que ya jamás volverás a ver. En ese momento los observas a todos, contemplando con sus ojos llorosos lo que jamás quisieron contemplar; pensando desde lo más profundo lo efímera que es la existencia y lo rápido que se les fue de los brazos… esa madre que un día les dió la vida. Justo en ese momento me da por comparar la sensación que se tiene cuando se recibe un beso de alguien a quien admiras, a quien estimas o, incluso, a quien amas. Sentimientos contrapuestos que te remueven los dos, cada uno a su manera, pero te hacen poner los pies en la tierra. En situaciones así nos damos cuenta de que somos terrenales, carnales, efímeros y volubles a emociones, a sucesiones de momentos que se nos presentan constantemente. Sigue leyendo “No dejes de soñar”