Cuando un amigo se va

Hola hola, querido lector. ¡Alegra esa cara que ya tenemos nuevo post! Lee hasta el final y no te olvides de sonreír. ¡Allá vamos!

DSC_6461

La gran mayoría de las veces, tanto tu como yo, nos hacemos ilusiones cuando conocemos a una persona y nos cae bien: comenzamos a hablar y parece que nos entiende en todo, que nos comprende y eso, como no, nos ayuda y nos alegra. Seguidamente comenzamos a hablar con más asiduidad, e incluso llegamos a quedar para conocerle, sin saber que, de esta manera, está entrando en nuestra vida tanto como nosotros en la suya. Hasta ahí bien: continuamos conociéndonos tanto nuestros defectos como nuestras virtudes, aunque los defectos se hacen más de rogar por eso del “miedo a que se vaya y nos quedemos como al principio de estar sin él o ella”.

Sigue leyendo “Cuando un amigo se va”

A fuego lento

Bienvenidos de nuevo a todos, camaradas.

Hoy, como una semana más, hablaré de eso que sentimos sin querer pero ni queriendo dejamos de sentir. Si aún no sabes a lo que me refiero, te animo a que comiences a leer. Allá vamos.

Tengo contados todos los besos que nos damos, todas las caricias que, tanto tú como yo, marcamos en la piel del otro. Es cierto que, aunque me cueste reconocerlo, echo de menos cada centímetro de tu piel a cada día que paso sin verte, pero sé que es inútil negar lo evidente.

Sigue leyendo “A fuego lento”