Y tres besos después
me convenció…
Autor: maricriole
Fuiste amado por alguien que odiaba a todo el mundo
Si alguna vez en tu vida te he dicho que te quiero,
he luchado por no perderte,
he secado alguna lágrima tuya
o te he sonsacado sonrisas a coquillas,
tengo algo que decirte.
Sigue leyendo «Fuiste amado por alguien que odiaba a todo el mundo»
Una carta del pasado
Que el pensamiento de ser grande mañana, no nos impida disfrutar el hoy.
El peligro de este siglo
Resulta que me he convertido en alguien racional, por lo que no sé si debo tener miedo o afrontarlo y reconocerme el mérito que ello conlleva.
Vive sin tener que despedirte
¿Cómo me acerco a ti después de todo y te digo que lo siento, aunque no sea culpa mía?
Quererse cuando nadie habla de amor
«Nunca te encuentro el color, te veo en mi sombra
Imaginarme la vida contigo, me pone mejor
Y eres el sol donde estoy y eres mi vida que viene pidiendo perdón
Quédate una vida más, contigo quiero esperar».
Fonseca.
El lado bueno de las cosas existe… ¿o no?
En la calle no solo hay heroína de la que coloca, también existe de la otra, de la que es mejor que la anterior y los héroes también van sin capa ni gomina.
Lo que suelo gritar en silencio
Tengo veintitrés años según mi partida de nacimiento, quizá deberían sumar algunos más dadas mis características. Duermo mucho, me despierto para comer y vuelvo para seguir. Es un arduo trabajo esto de no parar de pensar. Vueltas y más vueltas. Sin parar ni siquiera para dormir, sueño y pienso incluso más que cuando me encuentro despierta. En los sueños les veo, abrazo y beso casi a la vez que me desgasto. Tienen nombres y apellidos, pero a veces no tienen cara y me demuestran que cualquiera puede hacerme sentir lo que sea. Despierto y pongo los pies fuera de la cama. Golpes, gritos, puertas, objetos impactando contra el suelo. Subo los pies y sigo. Vuelta a empezar.
En esto de la vida no tenemos porqué ser unos expertos, yo diría que basta con sobrevivir.
Incluso, a veces, a nosotros mismos.
Tienes que venir conmigo
Buenos días, cariño
Cuando nada importa más que tu cuerpo acurrucándose contra el mío,
tus manos acarician cada trozo de mis piernas que encuentran a su paso,
a tientas me recorres la espalda entre besos,
bordeas el arco de mi cuello y asciendes más allá de lo imaginable.
Me has dominado incluso antes de despertar de mi letargo.









