El lado bueno de las cosas existe… ¿o no?

Mi mundo en relatos

En la calle no solo hay heroína de la que coloca, también existe de la otra, de la que es mejor que la anterior y los héroes también van sin capa ni gomina.

De las lecciones más importantes que te da la vida, creo que esta semana he tenido la suerte de haber adquirido una de ellas.

No vino de otro lado que de un estado de Facebook (esta vez correspondiente a un escritor anónimo). En él comenté y, por supuesto, me respondieron tal y cómo esperaba, de manera despectiva. No le culpo, pues era lo que propicié precisamente. (Me declaro provocadora ocasional, simplemente porque me gusta llevar a ciertas personas a los extremos para ver como se comportan y hasta dónde están dispuestos a llegar).

En dicho estado se dejaba patente cómo, tras una situación ocurrida en la calle en la que una persona necesitaba ayuda de los demás viandantes, nadie fue capaz de socorrerla. En ese momento apareció el o la persona que sí actuó ayudando y socorriendo a la persona de origen extranjero, que en ese momento se encontraba en el suelo con signos de desorientación y un golpe fuerte en la cabeza. Aprovechó entonces para mencionar el estado en el que se encuentra la sociedad, algo que muchos ya habremos escuchado por ahí: desnaturalizada, antisocial, egoísta y una gran variedad de adjetivos calificativos con los que estamos cansados de convivir. En ese momento ataqué.

Comenté que, aunque pecase de incredulidad, no creía que eso hubiera sido posible ya que las buenas personas no existían. Sin más palabras que esas, me fui dejando que la semilla germinara sola. Para mi sorpresa, la respuesta fue de lo más inusual.

Una persona (desconozco si la misma que escribió el estado u otra), me rebatió mi idea y me aseguró que sí que había buenas personas en el mundo. Su alegato se basaba en dos posibles opciones: la primera era que yo no fuera buena persona, pero lo descartaba porque confiaba en que sí que lo sería; y en la segunda decía que seguramente habría tenido mala suerte en la vida pero, con total certeza, me aseguraba que había gente buena en este mundo y que ojalá tuviera más suerte de aquí en adelante para comprobarlo.

Sinceramente me dejó tan estupefacta que decidí guardarme la respuesta y los pensamientos que en mí acarreó tal consecuencia.

Mi enseñanza no es otra que esta: puede que el mundo, irremediablemente, se vaya a la mierda y nosotros lo empujemos a esa debacle, pero aún quedan personas que luchan porque esto sea un poco menos doloroso para todos y, por encima de ello, hay personas que aún creen en el bien, en lo bueno de la vida, en el lado bueno de las cosas, en la solidaridad y los principios. Esas personas viven en el mundo presente, salen cada día a la calle con optimismo y regalando sonrisas para el que las quiera sin pedir demasiado y lo hacen porque les gusta.

Y eso, amigos míos, es una muy buena noticia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s