Lo que pocos saben

Buenas buenas, camaradas. En el día de hoy les voy a hablar de mi plan de futuro, algo que tengo claro desde hace bastante tiempo. ¡Allá vamos!

 

Muchas veces surgen en la vida esas pequeñas encrucijadas, bifurcaciones de camino que nos obligan a decidir… decidir si tomar la elección correcta o, por el contrario, la que queremos elegir. En este caso en particular, la elección fue fruto del sentimiento de devoción más profundo, me explico.

Desde que era muy pequeña tuve la gran suerte de tener maestras muy buenas: atentas y cariñosas sin dejar de ser profesionales, que enseñaran contenidos académicos y valores personales. Poco a poco se fueron haciendo referentes para mi, modelos a seguir de lo que me gustaría ser en un futuro: una buena maestra.

Ya podía ser mi cumpleaños o navidad que yo siempre pedía lo mismo: “una pizarra, mamá, quiero una pizarra”. Pasaban los veranos y, tanto mis primos como mi hermana, tenían que aguantar las clases magistrales de la Señorita Cristina, porque nadie se escapaba de mis clases, sino tendrían falta y se quedarían sin recreo al día siguiente. Aún recuerdo cuando un día, mi prima ya cansada, le dijo a mi tía que estaba aburrida de ser ella siempre la alumna, por lo que mi tía vino a mi y me dijo: “Cristina, ¿por qué no juegan a otra cosa? eso es aburrido”, a lo que yo le respondí: “tú no lo entiendes, a mi solo me gusta esto, que se vaya ella a jugar a su casa”. Ahora me río, pero la cara de mi tía fue épica. Seguramente estaría pensando: “cómo puede ser alguien tan pequeño y tan pedante a la vez”, pero lo que no sabía era que, gracias a mi coraje y mis ganas (también a mi pesadez e intransigencia) hoy me encuentro justamente aquí, en mi pequeño rincón del mundo siendo la mar de feliz por estudiar lo que siempre he querido: ser maestra.

Quizá esa mujer aún no lo entienda, ni mi prima tampoco, entiendo que es complicado sentir que tienes en tus manos la formación y educación del futuro de la sociedad y que te tiemble el pulso al notar el frenesí, las ganas y la completa alegría de saber que, con todo lo que hagas, cambiarás el transcurso de la vida y del pensamiento de esos pequeños que te escuchen cuando, por fin, des clase, pero no lo cambiaría por nada del mundo.

Para muchos esta es una carrera más, un grado sin futuro, sin oportunidades ni posibilidades, pero para mi es mi vida, a todo lo que aspiro, lo único que me llena como persona y no pienso renunciar a ello. Hasta aquí he llegado y pienso seguir: formación + ilusión = éxito garantizado. 

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6 thoughts on “Lo que pocos saben

  1. Estoy completamente seguro de que vas a ser una excelente profesional. En cada palabra se nota el sentimiento que te produce la docencia y no hay nada más hermoso en el mundo laboral que tener vocación para realizar el trabajo día tras día con ilusión.

    Llegarás lejos, quizá no obtengas el reconocimiento social que vas a merecer, ya que es una profesión que en muchas ocasiones pasa desapercibida, una etapa de la vida que no se suele valorar lo suficiente. Pero de lo que no me cabe ninguna duda es que tendrás el reconocimiento de todos esos alumnos/as que te llevarán en su corazón. Porque conociéndote, sé que no les mostrarás el camino a seguir, sino que lo recorrerás con ellos.

    ¡¡Ánimo, que ya queda menos para ver cumplido tu sueño!!

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario, ¡es precioso!
      No me importa que no lo valoren, me basta con serlo e intentar ser mejor cada día.
      ¡¡Te mando besos enormes desde Madrid!! Quiero verte pronto.

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  2. Es precioso Cristina!! Quien la sigue la consigue , ya veras guapa! Animo se que llegaras muy lejos con lo que te propongas 🙂

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    1. ¡¡Muchas gracias!! Es complicado valorar las emociones cuando se escuchan, aunque sean tan emotivas. Gracias por saber apreciar cada detalle siempre.
      Muchísimos besos, guapa.

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  3. woooooooww sin palabras guapa,una que te entiende y lucha por conseguir lo mismo que tu .Unbeso de tu amiga de instagram @mariasaanchez93 ❤

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario, María. No sabes la alegría que me acabas de dar.
      La felicidad y el amor (con mayúsculas) deberían ser un derecho para todos, ahí tienes razón.
      No dejes de leer, estoy segura que te encantará.
      Un besazo enorme desde Canarias a mi murciana querida.

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