Amor ciego

Un mal día lo tiene cualquiera, por eso escribo hoy. Solo los seguidores más fieles sabrán de este post. Espero que les guste, camaradas.

Dijiste que cuidarías de mi en las buenas y en las malas, que me apoyarías en los malos momentos, que tendrías en cuenta mis decisiones y que no permitirías que cayera estando sola, pero lo cierto es que la realidad es bien diferente. La tortilla se ha virado y quien está cayendo ahora mismo no es otra sino tú, la persona que jamás pensé que vería caer y, aunque llevo bastante tiempo a tu lado impidiendo que caigas sola, lo cierto es que me viste tan solo cuando caíste de rodillas ante mi, devastada por la realidad que te rodeaba.

No ha pesado sobre mis hombros el haber permanecido a tu lado aún sabiendo que llegaría este momento: el de verte caer. He luchado por las dos cuando ni siquiera lo veías, he luchado por nosotras cuando tu no eras capaz, he luchado porque seas feliz aún en la situación en la que te encontrabas, he intentado ayudarte todo lo posible, visible e invisible, pero permaneciendo a tu lado. Sin embargo es ahora cuando me ves, ahora que me hallo a tu lado, aunque más cansada por el camino recorrido, por lo arduo que ha sido este trabajo nada remunerado, nada agradecido y nada favorecedor.

No obstante, he sacado fuerzas de flaqueza al darme cuenta de que me observas, he sonreído y te he dicho: estoy aquí, para ti. Todo pasará. Siendo consciente de que aún te queda mucho por ver y por caer, he intentado ayudar a abrirte los ojos sin olvidarme de repetirte que estamos juntas en esto, pero no ha sido suficiente para ti…

Mi ayuda ha estado ahí, mi apoyo incondicional, mi dedicación total y absoluta cuando el problema ha ido en aumento, alejando de mí toda vida que fuera más allá de mirar a través de tus ojos, pero no ha sido suficiente el apoyo, el amor y la dedicación, tu has querido más, más de lo que yo jamás podré darte: la mentira.

En su momento no lo pensé porque no tenía tiempo para perderlo, pero ahora me da miedo la manera en la que llegué a quererte. Estaba completamente cegada del mundo exterior, tan solo mirando por ti, en pro de tu felicidad más plena olvidando el resto de intereses… Pero otra persona fue más lista que yo y, mediante la lástima y la pena pero, sobretodo, la mentira más mezquina (jurar y perjurar su amor, aún a sabiendas de que se trataba de la mentira más profunda), te ha convencido más que el amor que te he podido mostrar yo.

Toma tenedor y cuchillo, que te aproveche la mentira. Pero recuerda, seguiré aquí.

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