Ciento ochenta grados – Parte VIII

Lucía y Hugo

La habitación del hotel rural más cercano era acogedora y bonita. Tanto la cama como el ropero y las mesillas de noche eran de una madera casi centenaria, aunque aparentaban estar en buen estado (dentro de lo que cabía). El baño era lo más básico: inodoro, lavamanos, espejo del tamaño de un reloj de muñeca y bañera estilo ochentero. La lámpara de pie que se encontraba al lado de la puerta daba una luz amarilla a la habitación de lo más… (¿cómo decirlo?… ¿antiromántico ?).

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