Skin and bones

Te echo profundamente de menos
aunque reconozco que no debería.

Desconozco el motivo
por el que te pienso incesantemente
y este sentimiento hacia ti,
ha pasado a convertirse en una especie de obsesión
a la que no le encuentro fin.
Recuerdo tu sonrisa como si fuera hoy
la última vez que he podido verla,
reconozco lo que sentí
la última vez que te vi
y justo el momento en el que me di cuenta
que todos mis deseos y anhelos por ti
estaban tras una cortina
de la que no me había percatado.

A pesar de que ese día para mi era uno más
y cualquiera que me hubiera visto
no hubiera interpretado nada extraño en mi rostro,
movimientos o acciones,
dentro de mi estaba librando la batalla
entre acercarme a ti y demostrarles a todos
lo mucho que me muero de ganas por atravesarte la piel
y hasta los huesos,
o quedarme en mi sitio como si no me importases en absoluto.

Pobre de ti
cuando crees que es exactamente así.

Te siento aunque estemos a kilómetros,
y aunque no pueda sentir la energía de tu presencia,
la energía de tu ausencia es aún patente en mi.

Deseo tu piel de la única manera que sé,
que no es otra que fervientemente,
como si tocarse fuese a significar quemar mis propias huellas dactilares,
pero dejase de importarme al clavar mis ojos en los tuyos,
esos ojos marrones que simpatizan a la perfección con esa sonrisa
tan poco desgastada por el paso de los años y las penas,
esas que tú te niegas a asumir.

Maldita sonrisa dibujada en esos labios
que me torturan cada vez que me los cruzo por casualidad.

Odio tanta distancia entre nosotros,
odio que ya no me busques
y me parte el alma que jamás quisieses estar conmigo de verdad.

Me parte cada trozo de mi cuerpo,
me destroza cada parte de la piel que logró rozarte desnudo sobre mí.

Te tengo clavado en mi piel,
a pesar de llevar semanas con contacto cero
y quizá esta sea la mejor terapia que pueda tener,
pero de verdad que cada día me tengo que negar a mi misma
el llamarte para escuchar tu voz aunque sea el segundo
en el que descuelgas el teléfono,
porque te necesito como a una droga,
como si fueras lo único que va a calmar este corazón cansado de llorar,
como si solo tú pudieras hacerme sentir
que esta vida es algo más que un paseo entre zarzas
y que me recibas al final del camino con los brazos abiertos
y esa sonrisa cargada de matices.

Te anhelo desde lo más profundo de mi psique y de mi ser.
Ojalá algún día se me pueda ir este nudo que siento en la garganta
cuando te pienso.

Seguramente dentro de unos años
logre recomponerme y te haya olvidado,
aunque solo sea un poco por eso del amor propio…
y ojalá ese no sea el momento en el que decidas volver,
aunque solo sea por el hecho de que nunca se olvida del todo
a alguien a quien has amado tantísimo y tan de verdad que cuesta reconocerlo…

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