El valor del tiempo

Cuán valioso es el amor propio.

Muy probablemente suceda que,
por haberme desprendido
de personas que no me aportaban
lo que necesitaba por salud mental,
no tenga a quién invitar
el día de mi cumpleaños,
pero ya ese asunto no es algo
que me preocupe.

Puede parecer banal
pero es la celebración de la vida,
de tu existencia en este mundo
y lo más razonable es compartirlo
con quienes de verdad quieres que compartan tu alegría,
pero casualmente durante todos estos años atrás
he ido restando personas a mi lista de
allegados
y no ha sido por otro motivo
que por el beneficio de mi salud emocional.

Llegó un día en el que ya
me había cansado de aguantar el relleno,
que no es otra cosa que ese grupo de personas
que no sabes muy bien el porqué están y/o siguen a tu lado
pero que ahí permanecen.
A partir de ese día
comencé a ver la vida con otros ojos
y empecé a valorar muchísimo más mi espacio personal.
Quizá es algo que volvemos demasiado comercial
cuando tendríamos que celarlo
más que cualquier otro aspecto en el mundo,
porque de todas las personas que se encuentren
a nuestro alrededor
depende en gran medida
la persona que somos y en la que nos convertiremos.

Si ahora mismo te encuentras en mi vida
de una u otra manera
y tengo unas palabras de calor/afecto/estima hacia ti,
créeme que son más sinceras que nunca
y si, por el contrario,
ya no me molesto ni en felicitarte en fechas especiales para la mayoría,
véase navidad o año nuevo,
solo simboliza que nuestra relación pasó a mejor vida,
a lo que solo puedo añadir:
suerte.

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