Romperse

Hoy es domingo,
un día de esos en los que te levantas
sin saber muy bien porqué.
Quizá sea la inercia lo que te domina,
quizá el seguir la corriente,
pero justo cuando te sientas en la cama
y estás preparada para salir
después de haber luchado contra ti misma para vestirte,
te inunda una sensación de desconcierto y vacío
que termina por llevarte por delante.
No sabes muy bien qué ni por qué.
Todo y nada.
Y lloras.
Lloras casi sin querer,
sin poner empeño,
empiezan a brotar lágrima tras lágrima de tus ojos
sin poder impedirlo
y ya nada te consuela.
Te has roto.

Sales de casa con comentarios ajenos a ti
que te dicen que hay gente muriendo ahí fuera y tú no,
que ya solo por eso eres afortunada
y te ves en mitad de un mundo interior
que te paraliza y te impide expresar tu resquebrajamiento interno.

Sales.
Te da la luz del sol.
Respiras.
Empiezan a venir pensamientos a tu mente
y todos son de trabajo,
que es lo único que ahora llena tu vida.
Todos son recuerdos de anécdotas acaecidas en días pasados,
venturas y desventuras,
aunque la mayoría son negativas.

Y justo cuando llegas a un pueblo concurrido,
miras a un lado y a otro por intentar desviar tu mente
y le encuentras.
De espaldas a la carretera y mirando hacia un lado
como hablando con alguien,
con una camisa de cuadros y el pelo a su aire.
Entonces continúas avanzando por la calle
mientras en tus ojos se reflejan otras realidades
pero tu mente sigue clavada en ese instante
en el que le has visto por última vez,
y te dices a ti misma
que tenías que haberle hecho todo lo que quisiste
cuando tuviste oportunidad.
Te lamentas por no haber sido así.
Vuelves a recordar ese instante.
Sabes que te leerá de nuevo,
que quizá esté siguiendo con sus ojos
estas líneas que aquí escribes hoy
y se dibuja en tu cara una sonrisa amarga,
casi de desesperanza y desconsuelo.
Te lamentas de nuevo.
Pero entonces comprendes que,
por muy duro que parezca,
la cabeza no elige un momento idóneo para quebrarse
y que fuera pueden estar matándose,
pero dentro puedes estar librando la mayor guerra personal
que hayas tenido y tengas en tu vida,
y eso no entiende de momentos,
compresión por parte de otro
o que tengas o no tengas oportunidad de ser feliz.
Porque tener salud
también engloba tener salud mental
y quizá esa sea la más importante de todas,
porque es en la que se fundamenta el resto.

Me importa un comino que no entiendas mis lágrimas,
porque son mías,
no te están pidiendo permiso a ti para salir
porque ni siquiera son capaces de pedírmelo a mi,
salen y punto.
Me importa un pimiento que creas que tengo todo para ser feliz
y que tengo salud,
porque no es cierto para mí.
Y me importa una mierda tu opinión,
porque recuerda que es solo eso: tu opinión.

Que ya bastante tengo con vivir dentro de mí.

2 comentarios sobre “Romperse

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