Ese par de vinos

A punto de

Creo que me estoy enamorando de la manera más simple que existe…

Un amor incipiente disfrazado de amistad y atracción,
algo que jamás acaba de la misma manera que empieza,
porque suele comenzar por atracción,
continuar con la confianza propia de una amistad
pero con el deseo mirándote por el rabillo del ojo,
a sabiendas que darías todo por ver a esa persona entre tus brazos
y compartiendo algo más que una cerveza.

Es complicado de explicar
porque podrías estar horas al otro lado del teléfono con esa persona
casi sin darte cuenta del paso del tiempo,
pero preferirías mil veces estar tumbada en una playa
mirando al cielo a su lado,
riendo por los derroteros de las conversaciones que tengan
y sintiendo el tacto de su piel:
si está cálida,
si se eriza
o si, por el contrario, cada vez está más cerca o más lejos.
Sin rozarnos tan siquiera
pero con la fiel convicción que
si en algún momento
alguno liderase la batalla,
la guerra estaría sentenciada.

Hablar con alguien de todo
de la manera más natural y trasparente que se pueda,
sin que se mal interprete nada
pero que tampoco sea necesario que se interprete bien,
porque no hay lugar para ello.

No cambiaría ni una coma,
ni siquiera el habernos podido ver más
porque soy consciente que,
si eso hubiese sido así,
ahora mismo no estaría escribiendo sobre ti
en este teclado,
si no probablemente sobre tu piel.

No lo cambiaría porque las buenas recetas
se cocinan a fuego lento,
es el truco de las abuelas
dentro y fuera de la cocina.

Pero, ¿qué quieres que te diga?
Menos Vladimir
y más «ven aquí».

Y aunque no seas Brad ni yo Angelina,
sé que acabaría haciéndote uno de cada color
porque no podría decidir solo un color
teniendo el abanico completo ante mí.
Siendo capaz de decidir,
lo decido todo.

Ojalá no tengas la fecha de caducidad en el reverso
y dures lo mismo que la lucha entre Harry y Voldemort.

Sea como sea,
intentaré que no me provoques con ninguna ocurrencia tuya,
de esas inteligentes de verdad,
e intentaré no comerte con los ojos
lo que con la boca no puedo.
Pero, por si acaso,
te voy pidiendo perdón.

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