Hasta el final

El hombre de mi vida

Hoy te vi y estabas tan cambiado que se me encogió el corazón. Estabas sentado en el mismo sillón de siempre: tu sillón individual color crema cubierto por una sábana y una toalla en el cabecero. Pero había algo que me decía que nada estaba como siempre. 

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