La vieja ventana

Ese momento en el que la paz es la única cosa que puede calmarte,
como si cualquier otra sensación no fuese a ser suficiente.
Es entonces cuando te das cuenta de tu crecimiento personal
y de cómo muchas veces anhelamos demasiado
hasta lo más superfluo, que solo por el mero hecho de serlo,
no nos llenará.
En cambio una sonrisa correspondida con un extraño,
un gesto de agradecimiento cuando menos lo esperas pero más lo mereces
o el abrazo de tu ser más querido,
puede devolverte a la realidad
de querer ser cada día
una mejor persona,
porque ese es tu propósito aunque ya lo hayas olvidado.

Tu canción favorita habla de ti
y del momento en el que te gustaría estar en tu vida,
pero lo único real
es que podrías estarlo y perderte todo lo bueno que te rodea
y aún no eres capaz de ver.

Lo único estático es el mundo,
¿entiendes?

No somos eternos,
ni siquiera nuestro recuerdo lo será
y aún así vivimos como si no fuéramos a morir.
Vive y desgástate,
pero no dejes que la vida te desgaste
sin antes haber disfrutado de lo que te ofrece,
porque solo un necio estaría dispuesto a ello.

Todos perdemos en algún momento de nuestra vida a alguien a quien amamos,
pero de nosotros depende
que esa pérdida sirva para aprender y sentirnos agradecidos
o que, por el contrario, nos destroce.

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