Nunca supiste sostener mi mano

Realmente llevo un mes sin hablar contigo
y lo único que he sentido ha sido paz.

Es curioso cómo no te das cuenta de cuánto daño te está haciendo alguien
hasta que no se va de tu lado,
sea quien sea.

Por un lado me siento mal por sentirme tan bien,
tan calmada y carente de pensamientos intrusivos
que me atormenten,
pero por otro lado me siento tan liberada,
como si por fin estuviera empezando a sanar
heridas que no han sido causadas por mi culpa,
pero que, no por ello, han dejado de doler.

La realidad no es otra que reconocer
que no te echo de menos,
que ni siquiera he pensado en cómo podrías estar
o en lo que has estado haciendo en este tiempo,
porque me demuestras que si no te importa lo que pase en mi vida
mientras tú pasas olímpicamente de mi,
¿por qué debería importarme algo tuyo?
Existe el mismo camino en ambas direcciones
y no siempre debo ser yo quien ponga cercanía
entre el espacio que nos separa.

Hace unos meses pensaba que la única distancia que nos separaba
era el camino que va de una casa hasta la otra,
pero ahora ha sido cuando me he dado cuenta
que la distancia en metros es tan insignificante
cuando la distancia personal es abismal,
que ni siquiera merece la pena contarla,
que es solo la punta del iceberg,
porque personas que viven en ciudades diferentes
se ven todas las semanas
y personas que viven puerta con puerta,
pueden estar meses sin verse,
lo único que las diferencia son las ganas de cruzarse
y tú nunca has tenido interés ni ganas de verme
por el mero hecho de verme.

Me he dejado literalmente la piel
por dentro y por fuera,
solo Dios sabe cuánto,
pero solo sé que ya no más,
ya Cris no volverá a solucionarte la vida
sea la hora que sea
y esté donde esté,
porque no soy un bombero,
no soy tu mercenaria,
ni siquiera tu protección
o barrera de contención,
soy tu hija,
y ya no me merezco todo esto,
de hecho, nunca me lo he merecido.

He luchado hasta la extenuación,
he llorado mares enteros,
he sufrido y aún hoy día sufro,
¿pero sabes qué?
Que todo pasa en esta vida,
más tarde o más temprano,
pero todo pasa
y llegará el día en el que le enseñe
a mi hijo o hija
cómo se debe querer a alguien
sin hacerle daño,
y probablemente me base en nuestra historia
para saber lo que no quiero que aprenda.

Solo espero que a mi no me quede tan grande el nombre
y pueda ser buena madre,
aunque no haya tenido buenos referentes
o prácticamente ninguno.

Me he roto tantas veces,
me he abiertos tantas veces en canal
por motivos dolorosos
que hoy me da igual expresar la libertad
que me provoca estar lejos de ti.
Y si algún día llegas a comprender todo lo que siento,
espero que no sea demasiado tarde para ti
y puedas perdonarte,
porque para mí hace ya mucho que va siendo tarde.

En la vida hay que hacer las cosas en el momento
en el que está predestinado para ello,
porque siempre hay un momento para cada cosa
y cuando algo se hace a destiempo,
se acaba pagando de una manera u otra.

Siento que no me hayas sabido querer como yo a ti,
que no haya sido un amor correspondido
y que la lealtad que siempre ha residido en mi,
haya tenido que volcarla en alguien
que no sabía que hacer con ella
y que, a la vista está, no la merecía.

Hoy escribe estas líneas
la más absoluta desesperanza
y el dolor más profundo,
ese que de vez en cuando
dejo que salga a la superficie
para que me demuestre que soy humana
y que lo que siento
no es un capricho ni un berrinche,
si no el más grande de los dolores que haya experimentado.

No tengo nada que perdonarte,
porque como dice el proverbio:
“cuando no tenemos odio dentro, no hay ningún enemigo fuera”.

Solo espero que comprendas que esta relación sí era
para toda la vida,
pasara lo que pasara,
pero por mera salud
me he tenido que autorecetar una orden de alejamiento.
Parece que no comprendiste de qué iba.
Parece que la palabra divorcio la tienes distorsionada.
Yo jamás firmé nada.
Pero no me hagas firmar ahora.

Las fases del duelo se pasan cuando existe una pérdida
y cuando ese duelo acaba,
se supera la pérdida.

Negación
Ira
Negociación
Depresión
Aceptación

Después de haber leído todo esto,
espero que puedas comprender mejor
en qué fase me encuentro
y puedas conocer en qué punto está esta relación
de manera irreversible y para siempre,
porque aquí no hay máquinas del tiempo
ni un rebobinar como en las películas,
esto es la vida real y todo sigue hacia delante siempre,
tanto para bien como para mal.

Y que conste que tengo muchas cosas que contarte,
pero ya no sé si es lo mejor.
Así que mejor dejarlo así.

3 respuestas a “Nunca supiste sostener mi mano

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