La vida empieza aquí

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Creo que he conocido a alguien importante.
Alguien que no está en la categoría del resto,
alguien completamente diferente
y alguien con quién quiero estar.

Nadie lo conoce,
ni siquiera le he hablado a nadie de él.

Sí, es un chico,
o más bien un hombre,
o simplemente es.

Tengo una sensación que jamás había tenido
y eso me asusta.

La cuestión es que no quiero estar con él
si él no quiere,
es decir,
me produce tal atracción
que le cedo el poder de decidir
hasta dónde le apetece que lleguemos.

Y no, no quiero estar con él,
porque eso de salir por la calle de la mano,
darnos algún que otro beso y follar en su cama o en la mía
me parece que es quedarse demasiado corto
para todo lo que me gustaría hacer con él.

Con él me gustaría compartir,
hablar mucho y de muchos temas,
aprender cosas que aún no sé,
adentrarme en mundos aún inexplorados,
enseñarle todo lo que soy y todo lo que sé,
que me conozca tanto que pueda leerme
sin riesgo a equivocarse.
También me gustaría no compartir los mismos gustos,
que discrepemos
y seamos capaces de enamorarnos de lo que no nos gusta,
incluso más que de lo que nos gusta.

El caso es que
no me quiero enamorar de él,
no quiero sentirlo parte de mi,
ni siquiera pretender hacerlo mío,
porque eso significaría perderlo
y perder la esencia de lo que esto significa.
Me gustaría ir más allá de todo eso,
no quedarme en la superficie.

Aún no tenemos nada
y dudo que en algún momento lo vayamos a tener si él no quiere,
pero no puedo negar que me gusta
y eso ha sido producto de la admiración que siento por él.

Quizá sea un absurdo,
quizá poca gente lo comprenda,
pero solo sé que esto es algo que jamás había sentido.

Hoy no está aquí, a mi lado,
ni siquiera compartimos el mismo espacio de territorio…
pero, a pesar de ello me alegra,
porque eso le une más a mi y al sentimiento que genera en mi ser.

Quizá sea demasiado pronto para que me quiera
y quizá también lo sea para mi,
pero se lo dejo a su elección.
Solo él manda en su corazón.

Acepto que no esté todo el día a mi lado,
que se rodee de otras personas
y ocupe su tiempo de otra manera que no sea estando conmigo
porque, como ya dije antes, es libre
y su libertad hace que me guste aún más.

Sé que es alguien importante y que lo seguirá siendo
porque le he visto sonreír.
El mismísimo Sol se pondría furioso si lo viese
con los ojos que lo he visto yo.

No negaré que ardo en deseos de rozar sus labios,
de tocar su piel y que su piel toque la mía,
pero el deseo carnal solo es uno de los tantos que me genera.

Todo eso puedo obviarlo,
ignorarlo e incluso desprogramarlo de mi,
porque sé que lo que me interesa de él,
de un nosotros compartido,
va infinitamente más allá de un beso acompañado de una caricia.

No sé cuánto tiempo llevaba buscándolo
y no sé cuánto tiempo tardará en irse,
lo que sé es que, se vaya o se quede, permanecerá en mí para siempre.

Creo que esto no es querer sino amar,
y ahora sé que, en mis veinticuatro años, yo jamás había amado.

FullSizeRender-9.jpgLa vida empieza aquí,
quién sabe si a su lado.

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5 thoughts on “La vida empieza aquí

  1. Guauuuu!! Decir que me ha encantado es poco… me ha prendado ese si pero no. La manera de llevarlo a ese amplio espectro inexplicable… 👏👏👏👏

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  2. Totalmente seducido, cielo…esa singular forma de codificar tu alma, más allá de tu relato me deja enamoriscado de ti y la sonrisa oblicua de tu espalda cubierta de pelo, me deja en estado de permanente excitación😎.
    Abrazote 🌼

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