En mi memoria II

Mi mundo en relatos

No puedo creerlo, hace bastante tiempo que no la veo pero parece mucho mayor y, a juzgar por sus signos de expresión, realmente ha envejecido más rápido que yo. Quizá haya sido el parto que desgasta muchísimo a algunas mujeres. Quiero acercarme a ella pero titubeo, no se si debo hacerlo… aunque tampoco sabría muy bien qué decirle ni cómo entrarle. “¿Entrarle al amor de mi vida?”

Rápidamente desisto, aunque se encuentre en mi lugar preferido y es entonces cuando me pregunto el por qué estará aquí, justo en este lugar mirando hacia el horizonte abrazando a su hija. Quizá sea casualidad y el destino nos haya cruzado para que la viera después de tanto tiempo, aunque no sepa exactamente cuánto hace desde la última vez que nos vimos.

Estoy a punto de girarme para ir hacia otro sitio y estar a solas cuando los ojos de la niña se cruzan con los míos. Me sonríe y todo mi cuerpo se revoluciona. Es ciertamente preciosa, con la sonrisa de su madre y una mirada que me resulta curiosamente familiar. Tendrá alrededor de los dos o tres años, aunque para mi todos los niños menores de cinco años aún sean bebés.
Se despide de mi con la mano y yo le guiño un ojo acompañado de una sonrisa y pienso que esa niña es tan adorable como preciosa, tendrá a quien salir.

De camino a algún rincón solitario pero cercano a Alba y a su hija, escucho las risas de las dos. La risa de Alba, mi Alba, la reconocería entre un centenar de personas. Es tan dulce que soy incapaz de olvidarla, también por lo que ha significado siempre para mi. Cuánto la echo de menos, se la ve tan feliz y transmite tanta tranquilidad que se me olvida visualizar los últimos rayos del Sol que tanto me gustan. “¿Y ella, me echará de menos? Quizá no tanto como yo a ella, o quizá se quedara con las ganas de hablar conmigo…”.

Cielo Santo, creo que voy a acercarme antes que se vaya. Voy a acercarme y le voy a decir: “soy yo, Alba, soy Lucio. ¿Cuánto me has echado de menos?” No, no, no, NO. Quizá deba decirle algo más como: “Hola, Alba. ¿Y esa niña? No sabía que fueras un huevo Kínder…” ¡¡Coño, Lucio!! Relájate y vamos a pensar algo más coherente. Échale huevos, venga… Vamos.
Así que, de una vez, con paso decidido aunque a veces vacilante, me dirijo hacia mi antigua novia cuándo veo aparecer a un hombre. Está impecable: mocasines marrón oscuro con el cinturón a juego, pantalón ajustado en color café con leche, camisa blanca y peinado hacia un lado con gomina o algún mejunje viscoso. Mi reacción es parar en seco y sentir cómo el cuerpo se me entumece y me da mil vueltas todo. Sobre todo cuando él coge a la niña levantándola hacia el aire.

– ¡¿Dónde está mi niña?! — exclamó sosteniéndola entre los brazos.
– ¡¡Papiiiiii!! —respondió la niña sorprendida y alegre.

Es su hija…

 

Continuará… 

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3 thoughts on “En mi memoria II

    1. En efecto, Kike, cada semana habrá una nueva entrega de “En mi memoria”. Espero que sigas disfrutándola y tengas siempre presente que tienes la oportunidad de ponerte en contacto conmigo para aportar comentarios y críticas, serán bienvenidos.
      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

      1. Seguiré con gusto cada entrega, no lo dudes, vamos a ver donde nos lleva, que ya ha despertado mi curiosidad, lo tengo presente quizás para matizar alguna duda si es que surge.
        Que tengas una feliz semana, un fuerte abrazo de vuelta 🙂

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