Dentro de cuatro días harán ocho ochos que te me fuiste.
Quien sabe si por eso fui hoy a verte,
cuando queda la mitad de esa cantidad,
que fue justo lo que nos faltó para un nosotros: la mitad.
Me di cuenta que te habías ido de verdad
aunque no logro entender cómo te puedes encontrar dentro de ese espacio
tan tan pequeño
con lo grande que tu eres.
Es imposible pensar que puedes estar en un espacio
que se aleje de mi y en el que no te pueda ver,
en el que no nos podamos escuchar
y dónde no podamos estar cerca.
Sin poder abrazarte
llevo meses y, a pesar del tiempo,
el dolor no se pasa,
sino que lo único que hace es aumentar.
Llevo meses esperando una respuesta
que me ayude a comprender
porqué has tenido que marcharte,
pero sigo sin encontrarla.
He tenido que leer y releer tu nombre
en ese cuadrado oscuro y ardiente
para hacerme a la idea de alguna manera,
pero solo brotaban lágrimas de mis ojos,
queriendo estar tan cerca de ti
como si pudiera atravesar ese mármol que nos separa…
a parte de la vida…
Aún anhelo que vuelvas a verme.
Creo que me voy a volver loca si no te abrazo pronto.
Te quise, te quiero y te querré.
Siempre.