Tu risa me hace libre

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Tu risa me hace libre, me pone alas

Estoy refugiando mis ganas en tus manos, mis deseos de evitar la soledad en tu compañía y frustrando el amor que creo que no debo dar ni recibir en las miradas que furtivamente nos lanzamos. No sé si hacemos bien, lo desconozco por completo, solo sé que me gustas, te encanto y ya existe la probabilidad de un “nosotros” que, a cada segundo que pasa, me aterra un poco más.

El caso es que tu sonrisa me da alas para volar libre, me hace entender el sentido de la belleza del mundo y me hace estar en paz. Y a veces, cuando sonríes, también enseñas los dientes. Pero eso pasa a un segundo plano cuando me miras. Señor… cuando me miras y sonríes el mundo se ralentiza, yo parpadeo, sonrío tímidamente y acallo en mi fuero más interno lo que sea que pase allá adentro. No quiero sentirme vulnerable por el mero hecho de haberte hecho tan feliz como para que sonrías en mi compañía. Y así, una vez más, echo el freno de motor y me estanco en un “olvídalo, no será”. En dos palabras: tengo miedo. El resumen más sencillo de la situación actual que vivo. Pero no puedo negarlo…

No puedo negar que me gustan los paseos a tu lado, que caminemos juntos y nuestras manos se rocen sin estar siempre entrelazadas, que me encanta que beses mi mano cuando conduces, que desaparezcas de mi mapa de vez en cuando y no sepa donde estás porque no quiero que dependamos, que esto sea un “no puedo vivir sin ti” y que se convierta en algo tan tóxico que nos destruya. Quiero amar mejor, quiero saber amar. Y créeme cuando te digo que no es fácil, que tengo un nudo en la garganta que no se va y que todo lo que como se va a los muslos, que el corazón me late más deprisa y más despacio al mismo tiempo porque siento que la vida se me escapa entre los dedos y no sé qué hacer y cómo afrontarlo. Y justo cuando sentía que merecía algo más, apareciste tú volcando todos tus deseos en mi y dando gracias por haberme cruzado en tu camino. Y de nuevo el miedo… miedo a estar a la altura, miedo a ser lo que mereces, miedo a darte lo que necesitas y ansías con todas tus fuerzas y, a veces también, miedo a quererte.

Quizá sea demasiado pronto, es muy probable.

No obstante sé que cuando esté lista, dentro del tiempo que sea, serás todo lo que querré a mi lado porque aún no me has demostrado lo contrario.

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