¿Y dónde meto el amor | que no te puedo dar?

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Quiero que me digas una cosa, una sola cosa.
Quiero que me digas qué hago con todo lo que tengo para ti y no puedo darte.

No te imaginas lo frustrante que puede llegar a ser quererte y que rechaces todo lo que va en el camino de mi hacia ti. Me levanto cada mañana sabiendo que, por mucho que me empeñe, cualquier cosa que haga por ti o cualquier atisbo de acercamiento que muestre hacia ti, va a ser rechazado sin la menor de las contemplaciones. Entonces me surge esa pregunta: “¿qué hago con todo lo que tengo para ti?”.

Es frustrante, ciertamente. Porque, verdaderamente siento que tengo todo este amor guardado para ti, para que seas el único y fiel destinatario tanto de mis cartas y mis fantasías despierta, como de mis sueños e ilusiones.

Eso es lo que siento cuando te clavas en mi, cuando me recorres con tu mirada y no quieres apartar la vista de mi cuerpo. En ese momento pienso en qué diablos se te pasarán por la cabeza para que me mires de esa manera, para que me observes de una forma tan lasciva como impropia. Verdaderamente me muero de ganas por desnudar cada uno de tus pensamientos, sin tener necesidad de contar el tiempo que pase haciéndolo. Porque, sea cuáles sean tus demonios, serán perfectos si son tuyos y únicamente te pertenecen a ti.

Siento cómo me vuelvo loca.
Siento cómo el veneno me recorre las venas al hablar de ti.
Y ninguna de esas cosas puedo evitarla.
No puedo evitarlas porque no sé qué hacer con todo este amor
que tengo guardado para ti
y que te pertenece.

Me preguntaría si alguna vez serías capaz de comprender y vivir, en tu propia piel, lo que se siente al estar loca por una persona que no te corresponde (aunque no tengas ya quince años), pero desisto ese pensamiento enseguida pues, esto no es un amor de colegio ni tú eres el chico guapo de la clase. Aunque bueno… quizá (y sólo quizá), sí que seas el chico más guapo de la clase.

Pero, de verdad, explícame…
¿qué hago con esto que se me escapa del pecho y me altera cada vez que te tengo cerca?
¿qué hago si soy incapaz de mantener las piernas erguidas y la voz pausada cuando sé que puedes estar en el mismo lugar y en el mismo momento que yo?
¿qué hago si lo único con lo que sueño es con dar largos paseos contigo?
¿qué hago si me encanta la adrenalina que me recorre las venas cada vez que sé que voy a verte?

La droga es mala
y la tuya mata.

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