La teoría de los llaveros

Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.

Jorge Luis Borges

La teoría de los llaveros

Hola, pequeño amor.

Esta carta va para ti y, aunque no lo creas, también para mi. Va por todos esos momentos que hemos pasado juntos y por los que nos quedan por pasar, por todas las historias que hemos compartido, esas que nos han hecho reír y otras que, al menos a mi, me han hecho llorar.
Sé que llevamos bastante tiempo mirando hacia lugares distintos, e incluso hacia otras personas que no somos ni tú ni yo, incluyendo objetivos diferentes (algunos puede que opuestos) y es por eso por lo que tengo algo importante que contarte.

Te hablaré sobre la teoría de los llaveros. Dicha teoría habla sobre la fijación que tienen algunas personas por los llaveros, por comprar uno de cada lugar al que van para recordar esos viajes o momentos que creen que no se volverán a repetir. Puede llamarse coleccionismo o simple fetichismo, el caso es que sucede. Ese tipo de persona sobre la que habla la teoría, se lleva un llavero (como mínimo) de cada lugar al que va y cuando llega a casa lo pone junto al resto para admirar su obra, cómo va en aumento la familia de llaveros: unos más pequeños y coloridos, otros más grandes y bastos pero todos encierran en cada uno de ellos un recuerdo, un lugar y un día especial. Quizá, pasados los años, esa persona se acuerde que tiempo atrás tuvo una caja de llaveros y al abrirla se de cuenta de la inmensa variedad: unos están más desgastados, otros siguen como el primer día y, al reconocer los que más les gusta, no más de cuatro o cinco, se los llevará dejando al resto de llaveros en la caja. Estos cuatro o cinco comenzarán a formar parte de su vida y los colocará junto a sus llaves de casa, del trabajo o del coche, pues quiere recordar lo que en ellos se encierra y se siente más contento o contenta por haberlos recuperado. En ese momento se dará cuenta que, lo que para ella o él simbolizaban los llaveros de la caja, era simplemente pasajero y que los verdaderamente importantes los tiene a su lado día a día, el resto eran relleno.

Digamos que tú eres un llavero, un llavero muy bonito que en su momento me diste lo mejor de ti: me recordabas momentos, lugares, sonrisas, olores e incluso sentimientos y sensaciones pero, me he dado cuenta que en la caja hay muchos llaveros preciosos e, incluso, algunos de ellos brillan más que tú. Si te escogiese a ti, no podría disfrutar verdaderamente de los otros llaveros (llámalos familia o amigos). Ellos me traen a la mente menos momentos malos y más sonrisas y, en definitiva, no te escogería de entre esos cuatro o cinco llaveros para pasar mi día a día junto a ellos.

Te quise.
Me quiero.

P.D.: yo también fui un llavero, ahora simplemente me ha tocado ser coleccionista.

Dime si a ti también se te cumple la teoría y si te ha pasado. 

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